Tiembla!
Mira como tiembla!
no es el edificio,
no es la tierra,
no, nada eso,
es usted!
de momento te levantas,
y ah!!, mira como tiembla,
lo suyo, lo que usted considera usted,
y que eso eso?... nada mas que hueso,
ya lo decía el borracho de Buko,
quien temblaba mas que usted que lee
y yo que escribo,
pero retomemos... tiembla!
tiembla el hueso,
como quien sabe que esta proximo a derrumbarse,
ó quien a proposito lo provoca,
y es ahi quizas, donde pocos lo aceptan,
y otro tienen la capacidad de obviar,
por que obviar es prójimo!,
negación absoluta,
por que quizas a usted no le afana,
... o es que a caso no siente como tiembla?
Blur & Blue

sábado, 12 de mayo de 2018
lunes, 20 de abril de 2015
...
Voy a recordar tu pequeña habitación, la sensación de ti, a la luz de la ventana, tu música, tus libros, nuestro café de la mañana, nuestras tardes, las noches, nuestros cuerpos derramados juntos, el sueño, las diminutas corrientes que fluyen, inmediatas y para siempre . Tu pierna, mi pierna, tu brazo, mi brazo, la sonrisa y la calidez tuya que me hizo reír de nuevo.
written by Charles Bukowski
written by Charles Bukowski
lunes, 15 de septiembre de 2014
Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman,
parece como el viento que se mueve en otoño
sobre adolescentes mutilados,
mientras las manos llueven,
manos ligeras manos egoístas manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día
flores en el jardín de un diminuto bolsillo.
Las flores son arena y los niños son hojas,
y su leve ruido es amable al oído
cuando ríen, cuando aman, cuando besan,
cuando besan el fondo
de un hombre joven y cansado
porque antaño soñó mucho día y noche.
Mas los niños no saben,
ni tampoco las manos llueven como dicen;
así el hombre, cansado de estar sólo con sus sueños,
invoca los bolsillo que abandonan arena,
arena de flores,
para que un día decoren su semblante de muerto.
(Cernuda, Antología: 42-43)
parece como el viento que se mueve en otoño
sobre adolescentes mutilados,
mientras las manos llueven,
manos ligeras manos egoístas manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día
flores en el jardín de un diminuto bolsillo.
Las flores son arena y los niños son hojas,
y su leve ruido es amable al oído
cuando ríen, cuando aman, cuando besan,
cuando besan el fondo
de un hombre joven y cansado
porque antaño soñó mucho día y noche.
Mas los niños no saben,
ni tampoco las manos llueven como dicen;
así el hombre, cansado de estar sólo con sus sueños,
invoca los bolsillo que abandonan arena,
arena de flores,
para que un día decoren su semblante de muerto.
(Cernuda, Antología: 42-43)
martes, 8 de octubre de 2013
AZUL NO
Ella me llamó desde lejos,
"nunca podía discutir contigo",
me dijo,
"siempre te ibas.
mi esposo no es así,
se me pega como cola-loca.
y me golpea".
"nunca creí en las discusiones",
dije, "no hay nada que discutir".
"estás equivocado", dijo ella, "deberías
tratar de comunicarte".
"comunicar es una palabra abusada, como
amor", le dije.
"¿pero no creés que dos personas pueden
amar?", preguntó.
"no si tratan de comunicarse",
le contesté.
"estás hablando como un cabrón",
dijo ella.
"estamos discutiendo",
dije.
"no", dijo ella, "estamos tratando de
comunicarnos".
"me tengo que ir", dije.
colgué y descolgué el teléfono.
me quedé mirándolo.
lo que ellas no entendían era que
a veces no hay nada que salvar
excepto la reivindicación personal del
propio punto de vista
y que eso era lo que iba a causar
ese flash blanco y cegador
uno de estos días.
Charles Bukowski
me dijo,
"siempre te ibas.
mi esposo no es así,
se me pega como cola-loca.
y me golpea".
"nunca creí en las discusiones",
dije, "no hay nada que discutir".
"estás equivocado", dijo ella, "deberías
tratar de comunicarte".
"comunicar es una palabra abusada, como
amor", le dije.
"¿pero no creés que dos personas pueden
amar?", preguntó.
"no si tratan de comunicarse",
le contesté.
"estás hablando como un cabrón",
dijo ella.
"estamos discutiendo",
dije.
"no", dijo ella, "estamos tratando de
comunicarnos".
"me tengo que ir", dije.
colgué y descolgué el teléfono.
me quedé mirándolo.
lo que ellas no entendían era que
a veces no hay nada que salvar
excepto la reivindicación personal del
propio punto de vista
y que eso era lo que iba a causar
ese flash blanco y cegador
uno de estos días.
Charles Bukowski
domingo, 1 de septiembre de 2013
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