Mostrando entradas con la etiqueta CHARLES BUKOWSKI. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CHARLES BUKOWSKI. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de octubre de 2013

AZUL NO


Ella me llamó desde lejos,
"nunca podía discutir contigo",
me dijo,
"siempre te ibas.
mi esposo no es así,
se me pega como cola-loca.
y me golpea".

"nunca creí en las discusiones",
dije, "no hay nada que discutir".

"estás equivocado", dijo ella, "deberías
tratar de comunicarte".

"comunicar es una palabra abusada, como
amor", le dije.

"¿pero no creés que dos personas pueden
amar?", preguntó.

"no si tratan de comunicarse",
le contesté.

"estás hablando como un cabrón",
dijo ella.

"estamos discutiendo",
dije.

"no", dijo ella, "estamos tratando de
comunicarnos".

"me tengo que ir", dije.
colgué y descolgué el teléfono.
me quedé mirándolo.

lo que ellas no entendían era que
a veces no hay nada que salvar
excepto la reivindicación personal del
propio punto de vista
y que eso era lo que iba a causar
ese flash blanco y cegador
uno de estos días.

Charles Bukowski

miércoles, 8 de mayo de 2013

“PLENITUD "


“PLENITUD " de CHARLES BUKOWSKI

Se adiestró en
la ira
el odio y la estrategia
artera.

siempre creí que
al final se le pasaría
que estaba atolondrada de
tanto concepto erróneo y malos
consejos.

siempre creí se le
pasaría.

escuché las acusaciones contra mí
a sabiendas de que algunas eran ciertas
pero desde luego no
lo bastante importantes
para convertirse en blanco de
violencia, envidia, venganza.

creía que sin duda se le
pasaría.

no monté ninguna
defensa
pensando que la razón
pausada
nos salvaría
a los dos
pero su determinación
se reafirmó;
incluso entonces
lo tomé por energía
testaruda y un exceso de
entusiasmo

pero en cuanto cedía terreno,
se me cogía más
terreno.

señor, pensé, no es más que simple
violencia.

así que saqué mi caballo del establo
al trote,
afilé los cuchillos y
lancé un
contraataque.

por fin había dado con
un oponente tan bueno como cabía
encontrar.

su determinación exigía su propia
destrucción.

había encontrado la horma
de su zapato.
monté en mi corcel
con la espada en alto
listo hasta para el sol.

siempre había pedido guerra,
le concedería su deseo,
maldito sea el amor ahora,
como maldito fue cuando
llegó en un principio.

mi reticencia
desaparecería
para siempre

y la sangre
manaría

la suya y la mía

tal como quería ella.