Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.
Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.
Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.
Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.
Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.
Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.
Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!
jueves, 5 de julio de 2012
viernes, 1 de junio de 2012
‘La trampa del teléfono’
Éste es mi contestador automático.
Para herir, simplemente marque 1.
Para contar
mentiras que me crea, marque 2.
Para las
confesiones trasnochadas, marque 3.
Para
interpretaciones literarias producto del alcohol, marque 6.
Para poemas, marque
almohadilla.
Para cortar
definitivamente la comunicación,
no marque nada,
pero tampoco cuelgue,
titubee en el
teléfono ( a ser posible durante varios meses)
hasta que note que
voy abandonando el aparato
a intervalos de
tiempo cada vez más largos
No desespere.
Aguante.
Espere a que sea yo
la que se rinda.
Le evitará
cualquier remordimiento.
Gracias
miércoles, 30 de mayo de 2012
viernes, 25 de mayo de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
Regla de Tres
Fragmentos:
"Y ese otro póstumo sufrimiento: el de saber que un día olvidaremos. Qué pérdida de nosotros mismos, qué desperdicio, qué dilapidación. ¿Cómo empezar a vivir otra vez? ¿Y para qué? ¿Para que vuelva a repetirse la misma historia de la muerte? Creo que estoy amedrentado. Creo que estoy sellado y amedrentado. Cuánto olvidé, cuánto olvidé... Y también para olvidar tendríamos que olvidarnos de todo: de nosotros mismos incluso, delo que fuimos y cómo fuimos, de los libros leídos en común, de las canciones escuchadas... Tendríamos que empezar a imaginarnos de nuevo, a solas, el atardecer, el olor de los jazmines, el sabor de las fresas —como un anósmico, como un agéusico, como un ciego y un sordo—, la transparencia del topacio, la queja de los mirlos, la densidad de una cala o de una caracola, el ponderado tacto de los lirios... Todo a solas, todo, igual que un niño al que se le hubiese arrebatado lo más suyo, que es la esperanza. Comenzar a vivir, lo mismo que Lázaro, con la desfallecida experiencia de la muerte."
"Y ese otro póstumo sufrimiento: el de saber que un día olvidaremos. Qué pérdida de nosotros mismos, qué desperdicio, qué dilapidación. ¿Cómo empezar a vivir otra vez? ¿Y para qué? ¿Para que vuelva a repetirse la misma historia de la muerte? Creo que estoy amedrentado. Creo que estoy sellado y amedrentado. Cuánto olvidé, cuánto olvidé... Y también para olvidar tendríamos que olvidarnos de todo: de nosotros mismos incluso, delo que fuimos y cómo fuimos, de los libros leídos en común, de las canciones escuchadas... Tendríamos que empezar a imaginarnos de nuevo, a solas, el atardecer, el olor de los jazmines, el sabor de las fresas —como un anósmico, como un agéusico, como un ciego y un sordo—, la transparencia del topacio, la queja de los mirlos, la densidad de una cala o de una caracola, el ponderado tacto de los lirios... Todo a solas, todo, igual que un niño al que se le hubiese arrebatado lo más suyo, que es la esperanza. Comenzar a vivir, lo mismo que Lázaro, con la desfallecida experiencia de la muerte."
jueves, 12 de abril de 2012
Caminaba a toda prisa iluminada por la emoción del concierto, las luces, la energía de todos cantando a una sola voz, un éxtasis rotundo corría por las venas!!..........Instantes después oscuridad, todos desaparecieron, quede sola en un lugar desconocido, en una pared colgado un teléfono blanco sonaba insistentemente, conteste, una voz casi familiar con tono frió y seco dijo cuatro palabras: su hermana a muerto.... desperte subitamente. segundos desps el telefono sono.
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